!!Se acabó lo bueno!!   

Es la expresión típica de final del verano. Y es que generalmente eso es lo que pasa. Después de un tiempo de vacaciones en el que nos hemos relajado y dejado de lado nuestros problemas y nuestras neuras, volvemos a los viejos esquemas de comportamiento, a agobiarnos con lo mismo, a sentirnos prisioneros de nuestro entorno y de nosotros mismos.

Hay que distinguir entre un estrés normal, por la adaptación necesaria cuando volvemos a las antiguas condiciones del ambiente, y que no supone ningún problema más allá de una breve incomodidad y una desgana puntual, de un verdadero rechazo o temor.

Si no temiéramos el regreso, no se produciría ese SÍNDROME POSTVACACIONAL (con mayúsculas) del que algunos hablan cuando se incorporan a la rutina del día a día, es decir, al día a día que me deprime porque no me gusta, porque quiero otro que no sé cómo se consigue.

Llegó el momento de preparar el invierno para que sea distinto de los anteriores. Volvemos del calorcito del verano con ganas de mantener el bienestar, de que todo sea sencillo y agradable, y no debemos perder ese anhelo, porque nos está indicando qué es lo que queremos, y, por ende, lo que no queremos:

Otro invierno aguantando al jefe

Otro invierno de “maruja”

Otro invierno sin dinero

Otro invierno solitario

El síndrome postvacacional puede tener algo bueno si lo utilizamos como trampolín para conseguir ese invierno que nos gustaría.

Todo lo que queremos y no conseguimos es consecuencia de la misma causa: tenemos bloqueos energéticos relacionados con los temas que nos limitan.

Nos volvemos locos cuando no entendemos porqué no conseguimos vivir como queremos. Y es que no se puede hacer a base de fuerza de voluntad. Tenemos una serie de razones y motivos para actuar como actuamos, la mayoría de ellos inconscientes, y bloqueos energéticos relacionados con esos motivos.

Nuestro Ser interior, el pequeño Dios que somos, está rodeado de limitaciones que le impiden tomar las riendas de nuestra vida. Si lo hiciera, viviríamos con alegría, seguridad, amor y paz. En nuestras manos está eliminar esas limitaciones y permitirnos conectar y vivir nuestro Ser.

Toda la energía y todas las posibilidades de la Vida están en nosotros por derecho de nacimiento. Formamos parte de ella, somos ella, y todas sus cualidades nos pertenecen.

Esa energía que vemos en el mar en un día de tormenta… es también nuestra. Es impetuosa o calmada, pero siempre está ahí. Es una energía de la naturaleza, y nosotros somos naturaleza.

Hay muchas maneras y métodos para llegar a conectar con nuestro Ser interior y participar plenamente en la Vida de la que somos parte. Yo utilizo una de la que estoy enamorada, que es la técnica de Tapping/EFT.

Mediante el golpeteo (tapping en inglés) en determinados puntos de acupuntura, se van eliminando los bloqueos energéticos que condicionan nuestra manera de vivir. La técnica es sencilla y fácil de usar: vamos golpeteando en los puntos de acupuntura mientras nos centramos en el tema que queremos trabajar, expresándolo en frases que lo expliquen. Por ejemplo, diríamos: “cuando mi jefe mira como trabajo, me pongo nervioso y se me queda la mente en blanco”. Al conectar con esa situación, se activa el bloqueo energético asociado, y el golpeteo en los puntos de acupuntura hace que se restablezca el equilibrio. Y si no hay energía bloqueada, no hay problema. Nos parecerá mágico que ese miedo al jefe desaparezca, pero, aunque lo busquemos, ya no estará. Recordaremos que lo teníamos, pero nos sentiremos extrañados de haber vivido “esa tontería”.

Cada problema que tengamos puede estar sustentado por varios pilares, y se trabaja con ellos a medida que van surgiendo. Nuestro miedo al jefe puede deberse a: temor a defraudar, exceso de exigencia con nosotros mismos, autocrítica constante a nuestro comportamiento, miedo al que dirán… Una serie de motivos personales que confluyen y se concretan en nuestro temor a esa figura de autoridad que es nuestro jefe.

Se trabajan esos pilares hasta que el problema cae definitivamente.

La pregunta que surge es “pero entonces, si tenemos muchos pilares que quitar, esto puede ser eterno”. Y la respuesta es que, aunque cada persona es un mundo, la eficacia de Tapping/EFT es asombrosa y desde el principio se van viendo sus resultados. La aplicación física del golpeteo en los puntos de acupuntura realiza un equilibrio real de la energía bloqueada, y ya sabemos que, si no hay bloqueo, no hay problema.

En lugar de ese miedo encontraremos lo que de verdad somos, personas capaces y seguras, como es nuestro Ser interior.

 

Mercedes Bartolomé